Hoy es un buen día para decirlo en voz alta: gracias.
Gracias a quienes madrugan sin ganas pero igual se preparan con propósito. A quienes cargan la mochila con más cosas de las que deberían. A quienes viajan, resisten, y al llegar al aula convierten todo en magia.
Ser docente no es solo enseñar contenidos: es sostener, acompañar y, muchas veces, cambiar el rumbo de una vida sin darse cuenta. Aquí también se cambia el mundo, una clase a la vez.
Feliz Día del Maestro. Ojalá este espacio sirva un poco para hacer más liviano ese trabajo tan grande.


