Un recorrido lector no es una lista de libros: es una secuencia de decisiones. Antes de elegir el primer título, conviene responder tres preguntas.
Primero, ¿para qué? ¿Qué querés que el grupo se lleve al final: un tema, una habilidad, una pregunta abierta? Segundo, ¿en qué orden? Los textos se leen distinto según lo que vino antes; un recorrido bien armado genera eco entre una lectura y la siguiente. Tercero, ¿con qué se cierra? Un recorrido sin cierre se diluye; una puesta en común, una producción propia o una muestra le dan sentido a todo el camino recorrido.
Elegir con intención lleva más tiempo que armar una lista al azar, pero es la diferencia entre una serie de lecturas sueltas y un recorrido que realmente se recuerda.

